A propósito de la Toma de Granada

”Ganada es Granada”


                       Un año más se suma al medio milenio de historia que acumula la conmemoración de la Toma de Granada por los Reyes Católicos. Ante este acontecimiento quisiéramos recordar, sobre todo a las jóvenes generaciones, lo que significó aquel magno acontecimiento. Fue el punto final al largo proceso histórico que se inició en el 711 con la invasión islámica del reino visigodo, sentido como ”la pérdida de España” y suceso inaceptable y pasajero. Desde aquel mismo momento se generó en la conciencia de los cristianos recluidos en los territorios del Norte la conciencia de recuperar esa “España perdida”, convertida así en razón permanente de toda nuestra Edad Media. Es por esto que, a pesar de la indudable presencia de elementos árabes y beréberes, España es la nación más europea de toda Europa, sencillamente porque eligió serlo cuando su destino bien pudo ser otro. Ninguna otra nación tuvo la oportunidad de decidir entre ser cristiana o musulmana, de cultura y lengua árabe. España quiso incorporarse a la cristiandad o sea ser europea y occidental, que es lo que significaba tal elección.

La Reconquista fue una lucha mantenida durante casi ocho siglos contra toda circunstancia, unas veces con brío otras con cansancio y hasta desaliento pero sin renunciar nunca al objetivo final, que no era otro que devolver a España a su incuestionable posición en la historia europea. Tal y como se deduce de las crónicas de la época que coinciden al plantear la situación como un contratiempo transitorio e inadmisible. La España que sobrevivió a la destrucción del reino visigodo perduró en forma de anhelo tenaz para recuperarla, que asumieron los Reyes Católicos como continuadores de sus antepasados los monarcas visigodos, tal y como manifestaron a la embajada del Papa en 1489. Fue la suya una actitud derivada de la firme convicción de un derecho de origen y de la necesidad de restituir la soberanía y condición cristiana y europea de España. Alcanzaron su objetivo final mediante en la campaña más fulgurante de la historia de este proceso de recuperación, y fue fulgurante porque la acometió un Estado con una diplomacia, una administración y un ejército moderno, que mostraría su eficacia durante casi doscientos años en los que se hizo posible la difusión de la cultura occidental desde el cabo de Hornos a Terranova.

Los historiadores coinciden en el valor simbólico y real de la conquista de Granada, y confirman desde Alfonso III, Rodrigo Jiménez de Rada y la “Estoria de España” de Alfonso X, el Sabio, que la monarquía astur-leonesa se tenía como sucesora del reino visigótico, que fue asumido por Castilla para recuperar la unidad lingüística, administrativa y política creada por Roma según Ramón Menéndez Pidal, y posteriormente fortalecida por el catolicismo que asumen los visigodos y configuran el estado toledano con unas estructuras políticas unitarias en las que surgen las primeras instituciones colegiadas para asesoramiento y cierto control del monarca, además de un desarrollo jurídico y cultural originalísimo.

La rendición de Granada coronó una lucha sostenida de ocho siglos, que aspiraba a restaurar lo arrebatado y que una vez logrado el objetivo final se convirtió en una de las referencias fundamentadoras de la idea de la nación española. Tesis que asumió la historiografía liberal del XIX, llegó a su paroxismo en el XX y en los últimos años tiende a una posición de mayor objetividad de la realidad histórica, sin modificar sus conclusiones fundamentales pero incorporando visiones críticas a aspectos puntuales del período. Liberales como Segismundo Moret, Alcalá Galiano y Modesto Lafuente, el historiador más leído hasta 1936, coinciden en afirmar el esfuerzo de Castilla para superar las consecuencias disgregadoras de nuestra anormal Edad Media y configurar una realidad auténtica vinculada a un espacio geográfico perfectamente definido. “Coronada la cruzada de ocho siglos, escribe Alcalá Galiano, todo parecía anunciar una era de grandeza y de gloria para la nación (que) una vez afianzada su independencia con la total expulsión de los rebeldes (…) formaba un solo cuerpo, robusto, lleno de vida, aparejado y dispuesto a las más difíciles empresas”. Afirmación que asumió Modesto Lafuente que reafirma: “En la memoria histórica del pueblo español, los Reyes Católicos han permanecido como creadores de la España moderna, y la conquista de Granada como su acontecimiento fundacional”.

El largo y agotador empeño que supuso la Reconquista no habría sido posible sin unos “principios ideológicos y programáticos” precisos, es decir lo que Julián Marías en su “España inteligible” denomina “argumento” o ideal, que es lo más humano que cabe imaginar, es la clave de su inteligibilidad, tan negada por algunos pero afortunadamente tan evidente para la inmensa mayoría. Un gran humanista de aquel año crucial DE 1492, Antonio de Nebrija, escribía en agosto en el prólogo a su Gramática castellana, dedicada a la figura de la reina Isabel, con clarividencia sorprendente lo trascendencia de lo sucedido en enero: “la buena dicha de que las partes y pedazos de España, que estaban por muchas partes derramados, se redujeron y unieron en un solo reino. De tal forma que muchos siglos, injuria y tiempo no la podrán romper ni desatar”. Resulta asombrosa la visión de futuro de este humanista al analizar lo que sucedía ante sus ojos, aquel hecho que Sempronio refiere en el tercer acto de La Celestina con notable alegría: “Ganada es Granada”, pero en realidad lo que se había ganado era la “España perdida”.

Nos abruma lo que se dice en estos albores del siglo XXI, pero más aún las realidades de las que no se hablan o se tergiversan, y que sólo se pueden entender desde el desconocimiento de la historia, que empobrece el entendimiento y hasta hace posible el primitivismo.

La importancia del gran humanista Nebrija está en lo que intuyó iba a suceder, pero más aún en lo que tuvo claro que no podría suceder, por lo que imagino cual sería su pasmo si escuchase las barbaridades que se dicen en su país quinientos años después: que la Reconquista de Granada fue una “invasión” y por supuesto un error, un “error” que nos restituyó a la senda de la que sólo fuimos arrebatados por la invasión del 711. Gracias a la Toma volvimos al buen camino: a Europa, Occidente, al Renacimiento, a la Tolerancia y a los Derechos humanos.

Me sorprende con frecuencia la falta de acierto de muchas personas de este tiempo para alcanzar a comprender la realidad de lo que acontece ante sus ojos, lo que podrían ver si alcanzasen a captar con su mirada lo que sucede en su alrededor, y no hay que excluir de estos a muchos de los más ilustres, que agobiados y perdidos entre informes y analistas no aciertan a captar el sentido de cuanto acontece en su alrededor, no digamos el futuro, previsible si se acierta en el análisis del presente.

Presentación de Rescoldo de Nicolás Palma

El viernes 18 de diciembre, a las puertas del 70 aniversario de la dramática historia que ha inspirado el relato “Rescoldo”, tuvo lugar en el Paraninfo de la Faculta de Derecho de Granada su presentación. Fue un acto y una noche inolvidable. En estos tiempos tan cicateros en nuestra cicatera Granada, es muy de agradecer, la crítica exacta de Rigoletto en el diario digital Ideal.es a "Rescoldo" de Nicolás Palma.

El acto de presentación estuvo sencillamente a la altura del autor y su obra, y del mensaje que reivindica Nicolás: la humanización de una sociedad en la que, con palabras de Plauto/Hobbes "El hombre deje de ser un lobo para el hombre", como sucede de continuo, con momentos de deshumanización intensos que caen sobre sociedades e individuos, aparentemente débiles y que paradójicamente acaban siendo los vencedores de tales momentos, porque perdura su compromiso y acaban convertidos en paradigmas. Así entiendo, y creo que cuantos asistieron al acto de anoche en el Paraninfo de la Facultad de Derecho, lo percibieron.

Además, del mayor o menor acierto en el acto de los que intervinimos, se estableció una empatía que se percibía nítida, y creo que esa fue la clave del éxito del mismo. Hablar de éxito no debe parecer vanagloria sino el resultado de un trabajo bien, muy bien hecho, por Nicolás Palma. Estoy convencido de la favorable impresión que la lectura de “Rescoldo” producirá en cuantos lo lean, y me alegro, porque en Granada abundan autores, creadores, de extraordinaria altura, que sin renunciar en ningún momento a su criterio caminan por el difícil sendero de la libertad en la creación y en el del compromiso con la sociedad a la que se deben.

El día que en Granada se abran puertas y ventanas que aireen sus rincones florecerá el mayor valor de esta ciudad que son sus gentes, en este caso sus creadores de toda naturaleza, en parte, sólo en parte, lamentablemente silenciados por los mediocres de siempre.

Concluyo reiterando mi felicitación a Nicolás Palma por la joya que nos ha regalado por Navidad.

A FAVOR DE AMINATU HAIDAR

      Aminatu Haidar Magnífica oportunidad para que el compañero J.A. Pérez Tapias, alguno de los asistentes o alguna compañera en nombre de alguno de los numerosos grupos defensores de los valores de Igualdad y Derechos Humanos, planteen en tal acto la vejatoria e injusta situación de la dignidad del pueblo saharaui, y del drama personal de Aminatu Haidar. Creo es un ejemplo a imitar y sin duda es ya un referente. Entiendo que no debe perderse esta oportunidad de fender una causa tan justa, por lo menos como la de los moriscos, pero algo más cercana. Por varias razones, y veo que:


        Es la actitud de Aminatu Haidar un ejemplo de valentía y compromiso encomiable. Ya es un ejemplo merecedor de la solidaridad internacional, que se une al reclamo de libertad para los 7 presos políticos saharauies detenidos en Casablanca el 8 de octubre que pueden ser condenados a pena de muerte por el tribunal militar que los juzga. Los gobiernos de Marruecos y de España están emplazados ante la opinión pública internacional por esta causa. Es lamentable verlos vinculados en una situación que no hemos buscado pero con nuestra incomprensible política con Marruecos no acertamos a actuar. En este momento nosotros bailamos con la pareja equivocada mientras que los pronunciamientos solidarios con el pueblo saharaui llegan desde todas partes.

        Aminatu Haidar es ejemplo de dignidad y entereza, que conmueve. Habla un perfecto español (único caso entre los pueblos árabes). A sus 42 años tiene una larga trayectoria de lucha y encarcelamientos en Marruecos en centros secretos de detención desde 1987 a 1991. En 2005 fue condenada a siete meses de cárcel por su participación en protestas en el Sahara Occidental. En noviembre pasado viajó a Nueva York para recibir el premio Coraje Civil 2009 otorgado por la Train Foundation, una de las varias distinciones que ha recibido por su defensa de los derechos humanos. En el viaje de regreso hizo escala en Madrid, y posteriormente en Las Palmas de la Gran Canaria, donde tomó otro vuelo con destino a El Aiún, la capital del Sahara Occidental y su lugar de residencia. Esto ocurrió el viernes 13 de noviembre. En el formulario de entrada, en el apartado de nacionalidad puso "saharaui", como hizo otras veces, y no "marroquí". Esto desató una represión inaudita, sin duda por el éxito y repercusión de su estancia en EE.UU. Fue detenida, interrogada por distintos cuerpos de seguridad e inteligencia bajo presión psicológica constante, con flashes permanentes, a sabiendas de su afección ocular como consecuencia de los cuatro años pasados en un centro de detención marroquí. Se negó categóricamente a cambiar su declaración, defendiendo siempre su nacionalidad saharaui. Luego fue embarcada en un avión, la privaron de su pasaporte y la desembarcaron en Lanzarote. Ella quiere volver a El Aiún. Posteriormente se presenta ante el mostrador para adquirir un pasaje para El Aaiún, y le manifiestan que no hay problema, que hay plazas, pero horas después todo cambia, le dicen que ya no hay plazas. Varios pasajeros expresan que le ceden su lugar, pero la compañía no lo permite. Marruecos la expulsa y queda en España en dificilísima situación, ella y España, privada de todos los derechos recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos". Entonces resuelve empezar la huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote, que continúa hasta el día de hoy, con grave riesgo para su vida.

        Es lo que hace notar la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Nancy Pillay, quien señala que estamos en "una lucha contrarreloj, porque el reloj avanza y las fuerzas de Aminatu van decayendo". Sus declaraciones se suman a las del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien reiteró el llamado a España y Marruecos para que contemplen "cualquier medida que pueda facilitar una solución al problema".


         El 10 de diciembre, Día Universal de los DDHH, Aminatu lanzó un llamado al mundo y particularmente a las madres, para que apoyen su reclamo de volver a su patria, "para abrazar a mis hijos, vivir con ellos y con mi madre, pero con dignidad". A esa altura llevaba 25 días de huelga de hambre, ingiriendo solo agua con azúcar, y se declaró dispuesta a seguir hasta el final. "Hoy, después de mi expulsión de mi tierra por las autoridades marroquíes ­escribe­ después de quedar abandonada a su compromiso y a sus consecuencias en el aeropuerto de Lanzarote. Dolorosa situación es la de miles de familias saharauies separadas desde hace más de 35 años por un muro de más de 2.600 kilómetros. “Hoy, como cada día –­agrega-­ sufro pensando en mis compañeros encarcelados, sufro pensando en los siete activistas de DDHH que, por decisión arbitraria del gobierno marroquí, van a comparecer ante un tribunal militar y son amenazados con la pena de muerte. Pienso también en la población saharaui, oprimida y reprimida diariamente por la policía marroquí en el Sahara Occidental. Y pienso en su futuro".

    Aminatu Haidar es una mujer valiente, heroica, en unos tiempos donde la dignidad y los principios no están de moda, por los que está dispuesta a morir, una causa que cuenta en España con las simpatía del pueblo llano y soberano -y no sólo de la izquierda ideológica-, pero que pocos políticos están dispuestos a apoyar, salvo de boquilla. El caso se ha convertido en una patata caliente para el Gobierno español, que ha puesto a prueba su capacidad política y diplomática. Nuestra debilidad de respuesta ha tenido un efecto bumerán que ha hecho crecerse a Marruecos, que, una vez más, se confirma como un vecino incómodo y desleal que utiliza la amenaza intolerable como respuesta a una política de buena vecindad.

      Haidar es una mujer menuda, de aspecto frágil pero de una fortaleza que estremece, y aunque hay quien dice que está mal aconsejada por quienes la rodean, yo creo que no es así. El asunto es que la firmeza, la dignidad y los principios no están de moda y, por eso, cuando alguien los enarbola con tal pasión golpea nuestras conciencias.

      Es por todo ello que no estaría mal asumir su defensa a la más mínima oportunidad, como ser humano ultrajado por una causa que tiene entre nosotros muchas simpatías. El gran problema de Aminatu es haber nacido en el sitio inadecuado, en el momento inadecuado y ante una sociedad internacional a la que sigue preocupándole fundamentalmente el Ibex y el Nikei.

Emilio Atienza

MAFIAS FARMACÉUTICAS

Interesante artículo de Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique el 6 de septiembre de 2009.


Muy pocos medios de comunicación lo han comentado. La opinión pública no ha sido alertada. Y sin embargo, las preocupantes conclusiones del Informe final (1), publicado por la Comisión Europea el pasado 8 de julio, sobre los abusos en materia de competencia en el sector farmacéutico merecen ser conocidas por los ciudadanos y ampliamente difundidas.

¿Qué dice ese informe? En síntesis: que, en el comercio de los medicamentos, la competencia no está funcionando, y que los grandes grupos farmacéuticos recurren a toda suerte de juegos sucios para impedir la llegada al mercado de medicinas más eficaces y sobre todo para descalificar los medicamentos genéricos mucho más baratos. Consecuencia: el retraso del acceso del consumidor a los genéricos se traduce en importantes pérdidas financieras no sólo para los propios pacientes sino para la Seguridad Social a cargo del Estado (o sea de los contribuyentes). Esto, además, ofrece argumentos a los defensores de la privatización de los Sistemas Públicos de Salud, acusados de ser fosos de déficits en el presupuesto de los Estados. Los genéricos son medicamentos idénticos, en cuanto a principios activos, dosificación, forma farmacéutica, seguridad y eficacia, a los medicamentos originales producidos en exclusividad por los grandes monopolios farmacéuticos. El periodo de exclusividad, que se inicia desde el momento en que el producto es puesto a la venta, vence a los diez años; pero la protección de la patente del fármaco original dura veinte años. Entonces es cuando otros fabricantes tienen derecho a producir los genéricos que cuestan un 40% más baratos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la mayoría de los Gobiernos recomiendan el uso de genéricos porque, por su menor coste, favorecen el acceso equitativo a la salud de las poblaciones expuestas a enfermedades evitables (2).
El objetivo de las grandes marcas farmacéuticas consiste, por consiguiente, en retrasar por todos los medios posibles la fecha de vencimiento del periodo de protección de la patente; y se las arreglan para patentar añadidos superfluos del producto (un polimorfo, una forma cristalina, etc.) y extender así, artificialmente, la duración de su control del medicamento. El mercado mundial de los medicamentos representa unos 700.000 millones de euros (3); y una docena de empresas gigantes, entre ellas las llamadas ” Big Pharma ” -Bayer, GlaxoSmithKline (GSK), Merck, Novartis, Pfizer, Roche, Sanofi-Aventis-, controlan la mitad de ese mercado. Sus beneficios son superiores a los obtenidos por los poderosos grupos del complejo militar-industrial. Por cada euro invertido en la fabricación de un medicamento de marca, los monopolios ganan mil en el mercado (4). Y tres de esas firmas, GSK, Novartis y Sanofi, se disponen a ganar miles de millones de euros más en los próximos meses gracias a las ventas masivas de la vacuna contra el virus A(H1N1) de la nueva gripe (5).

Esas gigantescas masas de dinero otorgan a las ” Big Pharma ” una potencia financiera absolutamente colosal. Que usan en particular para arruinar, mediante múltiples juicios millonarios ante los tribunales, a los modestos fabricantes de genéricos. Sus innumerables lobbies hostigan también permanentemente a la Oficina Europea de Patentes (OEP), cuya sede se halla en Múnich, para retrasar la concesión de autorizaciones de entrada en el mercado a los genéricos. Asimismo lanzan campañas engañosas sobre estos fármacos bioequivalentes y asustan a los pacientes. El resultado es que, según el reciente Informe publicado por la Comisión Europea, los ciudadanos han tenido que esperar, por término medio, siete meses más de lo normal para acceder a los genéricos, lo cual se ha traducido en los últimos cinco años en un sobregasto innecesario de cerca de 3.000 millones de euros para los consumidores y en un 20% de aumento para los Sistemas Públicos de Salud.

La ofensiva de los monopolios farmacéutico-industriales no tiene fronteras. También estarían implicados en el reciente golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya en Honduras, país que importa todas sus medicinas, producidas fundamentalmente por las ” Big Pharma “. Desde que Honduras ingresó en el ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de América), en agosto de 2008, Manuel Zelaya negociaba un acuerdo comercial con La Habana para importar genéricos cubanos, con el propósito de reducir los gastos de funcionamiento de los hospitales públicos hondureños. Además, en la Cumbre del 24 de junio pasado, los Presidentes del ALBA se comprometieron a “revisar la doctrina sobre la propiedad industrial”, o sea, la intangibilidad de las patentes en materia de medicamentos. Estos dos proyectos, que amenazaban directamente sus intereses, impulsaron a los grupos farmacéuticos transnacionales a apoyar con fuerza el movimiento golpista que derrocaría a Zelaya el 28 de junio último (6).

Asimismo, Barack Obama, deseoso de reformar el sistema de salud de Estados Unidos que deja sin cobertura médica a 47 millones de ciudadanos, está afrontando las iras del complejo farmacéutico-industrial. Aquí, las sumas en juego son gigantescas (los gastos de salud representan el equivalente del 18% del PIB) y las controla un vigoroso lobby de intereses privados que reúne, además de las ” Big Pharma “, a las grandes compañías de seguros y a todo el sector de las clínicas y de los hospitales privados. Ninguno de estos actores quiere perder sus opulentos privilegios. Por eso, apoyándose en los grandes medios de comunicación más conservadores y en el Partido Republicano, están gastando decenas de millones de dólares en campañas de desinformación y de calumnias contra la necesaria reforma del sistema de salud.
Es una batalla crucial. Y sería dramático que las mafias farmacéuticas la ganasen. Porque redoblarían entonces los esfuerzos para atacar, en Europa y en el resto del mundo, el despliegue de los medicamentos genéricos y la esperanza de unos sistemas de salud menos costosos y más solidarios.



Notas:(1) http://ec.europa.eu/comm/competition/sectors/ pharmaceuticals/inquiry/index.html(2) El 90% de los gastos de la gran industria farmacéutica para el desarrollo de nuevos fármacos está destinado a enfermedades que sólo padece el 10% de la población mundial.(3) Intercontinental Marketing Services (IMS) Health, 19 de marzo de 2009.(4) Carlos Machado, “La mafia farmacéutica. Peor el remedio que la enfermedad”, 5 de marzo de 2007 (www.ecoportal.net/content/view/full/67184).(5) Léase, Ignacio Ramonet, “Los culpables de la gripe porcina”, Le Monde diplomatique en español , junio de 2009.(6) Observatorio Social Centroamericano, 29 de junio de 2009.

SUGERENCIA PARA EL CAMBIO DE MODELO ECONÓMICO

Sin ser adivino ni estar dotado de poderes extrasensoriales hace años veníamos denunciando que la deriva especulativa de la economía occidental acabaría mal, y a ello no podría escapar la española. Me parece loable se plantee el cambio de modelo económico pero mucho me temo que para esto hace falta algo más que buena voluntad y algún que otro decreto, que cuando afecte de verdad a las grandes corporaciones nuestros mismos Tribunales Superiores, Supremos, Constitucionales, acabarán dándoles la razón. ¡Poderoso caballero don dinero!
Hemos sacralizado el Mercado pero según Competencia, el intervencionismo en los sectores más lucrativos sigue siendo excesivo, entre ellos el farmacéutico es de los más necesitados de adaptación al siglo XXI al ser el más restrictivo al estar fuertemente controlado y amparado por los colegios y los grandes laboratorios farmacéuticos. (Fuente: diario EL PAIS).
Como en estos días se habla tanto de laicización y economía veamos algún ejemplo sobre su íntima relación, pero que sólo estamos dispuestos a corregir en uno sólo de sus aspectos: el ideológico. No oigo nada sobre el socioeconómico. Hace falta mucha convicción para abordar el segundo y desde luego no se la reconozco a muchos de nuestros “padres de la patria”. Veamos el ejemplo aludido: José Antonio Bosch es un letrado instalado en Sevilla que un día se plantó. Su órgano facultativo, el colegio de abogados de esta provincia, aprobó en sus estatutos de 2004 un patronazgo católico. El de la Inmaculada Concepción. Bosch lo consideró intolerable. Una institución de colegiación obligatoria para el ejercicio de la profesión no debería asumir tal patronazgo, porque vulnera un derecho constitucional, el de libertad religiosa. El abogado decidió llevar ante los tribunales lo que considera una contradicción en un organismo aconfesional.
Ciertamente el objetivo de los colegios debería ser defender al consumidor cuando son demasiadas las organizaciones que sólo velan por el interés de sus miembros: "Hay que pagar 400 euros anuales. ¿Y para qué?", se pregunta un médico, que podría hacerse extensiva a los cientos de farmacéuticos subempleados en Oficinas de Farmacia que han convertido la Salud en un ingente beneficio para el propietario, hasta parecerse más a una oficina bancaria. Algunas profesiones admiten que la modernización es un paso necesario urgente, aunque no está en esta actitud el colectivo de los farmacéuticos propietarios de Oficina de Farmacia que es el más restrictivo, según Competencia, y el más eficazmente blindado a cualquier iniciativa de los gobiernos para abrirlo a jóvenes licenciados sobradamente preparados y en una situación laboral de auténtica explotación y por los que raramente se alza alguna voz para denunciarla. Así lo reconoce la UE que denuncia el alto grado de regulación de ciertas actividades, entre ellas las del sector farmacéutico español.
Paradójicamente en el caso del abogado referido el Tribunal Superior de Justicia Andaluz falló en contra y dictaminó que este patronazgo es legal porque supone "el reconocimiento de una tradición histórica". ¿Se pronunciará en igual sentido con el tema de la supresión de los vestigios religiosos en las escuelas?, en este caso el gobierno pisa el acelerador con decisión. El caso está ahora en el Tribunal Constitucional, que resolverá en los próximos meses. Diga lo que diga la corte, la batalla del letrado Bosch pone de manifiesto precisamente la "arraigada tradición histórica", como dice la última sentencia, de los colegios profesionales. Este adjetivo, digno de la cultura gremial de hace cinco siglos, no vale ya para el mundo globalizado del siglo XXI.Y, especialmente, para la Unión Europea contemporánea. Arquitectos, ingenieros, farmacéuticos, médicos, abogados, guías turísticos, psicólogos, notarios. En total hay en España 87 colegios profesionales. Todos ellos, ahora, en el punto de mira de Bruselas. La Comisión Europea ha lanzado su propia batalla para eliminar las trabas a la competencia en el territorio de la UE. Se llama Directiva de Servicios. Esta norma base intenta crear "un marco jurídico para garantizar la libertad de establecimiento y prestación de servicios en la UE", reza el texto. ¿Qué ocurre?, sencillamente que la directiva entiende que las imposiciones de los colegios profesionales son una seria traba a la economía de hoy como en los albores de la Edad Moderna hubo que desmontar las organizaciones gremiales por las mismas razones, en algunos países como España aún arrastramos nuestra ausencia de auténticas revoluciones modernizadoras.

La obligatoriedad de colegiación, el pago de un visado para edificar, la orientación de los precios, la limitación de la publicidad o los trámites de ingreso para extranjeros que quieran establecerse en el país recortan la fluidez de la prestación de los servicios.La directiva del Parlamento Europeo, heredera de la directiva Wolkenstein, fue aprobada en 2006 y señaló 90 barreras a la competencia que los países debían erradicar, mediante leyes propias, de su panorama jurídico. El plazo se acaba exactamente el próximo 28 de diciembre. España ha hecho lo propio con la llamada Ley ómnibus. Ésta, aprobada en Consejo de Ministros el pasado 13 mayo, modifica la normativa para que este conjunto de cambios puedan efectuarse. La transposición debe estar hecha antes de fin de año, una ley horizontal que ya se ha ganado el nombre de Ley paraguas, aunque ésta sólo dispone indicaciones generales. El quid de la cuestión reside en el texto de la Ley ómnibus. Ésta hace ahora hincapié en que la función de los colegios profesionales debe ser de interés público, deben convertirse en "autoridades competentes", capacitadas para velar por los consumidores y ser valedores del control de la profesión. El problema que podría derivarse de esta ley es que muchos de los colegios por lo único que se han preocupado ha sido por el de sus miembros. Este texto será el índice para las nuevas legislaciones estatales. Una vez el texto entre en vigor, el Ejecutivo se da un plazo de cuatro meses para redactar un real decreto por el que se establecerá el carácter de los visados. Si deben ser obligatorios o voluntarios. Pero esto no es todo, porque 12 meses después, el Gobierno hará lo mismo, mediante un proyecto de ley, para condicionar la obligatoriedad de la colegiación. En resumidas cuentas: sólo los colegios que hayan sabido justificar su función en la sociedad sobrevivirán. Ramón Mullerat, ex presidente del Consejo de Colegios de Abogados de Europa, explica a título personal que los colegios profesionales nacieron hace siglos con dos misiones, casi los mismos que justificaban la existencia de los gremios: Amaestrar al discípulo y defender los intereses de sus miembros. "Esta actitud ya no es válida hoy", cuenta.
La Comisión Nacional de Competencia (CNC) elaboró a finales de 2008 un informe demoledor sobre estas organizaciones. La institución explica que España posee un alto nivel de regulación de los servicios profesionales, de dos tipos: la entrada o el acceso al mercado (mediante la titulación y la pertenencia a un registro profesional) y el ejercicio de la propia profesión, cuya regulación se establece mediante la publicidad, los precios o la localización, entre otras. Competencia aclara que, muchos otros países, como Reino Unido, Francia u Holanda, tienen niveles de regulación mucho menores sin perjuicio del mercado, de hecho en España es imposible el ejercicio de la profesión si no se dispone de recursos desmedidos para la inversión, lo que es respaldado y defendido con toda la fuerza de un colectivo potente, y, además, respaldado por las grandes multinacionales de la Farmacia a los que les interesa y mucho el modelo farmacéutico español. De hecho la colegiación, según Competencia, impone siempre trabas a la libre circulación de los servicios, y sólo puede justificarse con el interés general, es decir, el beneficio del consumidor, que no es el caso en el sector farmacéutico que sólo beneficia al propietario de la oficina de farmacia y a los laboratorios que hábilmente colocan sus específicos frente a los genéricos mucho más baratos e igual de efectivos.
De hecho el informe de La Comisión Nacional de Competencia (CNC) señala a algunas colegiaciones existentes carentes de sentido: “La introducción de barreras a la competencia carece en muchas ocasiones de una clara justificación por un motivo de interés general", expone. Otro claro ejemplo de la inutilidad de tales organizaciones es el de los colegios de Arquitectos que visan los proyectos, por lo que se abonan las cantidades estipuladas, pero el colegio no responde si hay algún problema. ¿Para qué pagar entonces?", explica un miembro de la Comisión Nacional de Competencia. Pero aclara: las barreras a la competencia que los colegios profesionales generan no están tanto en sus actitudes sino de la legislación que lo ha permitido durante los últimos años. Los estatutos colegiales son manifiestamente contrarios al libre mercado. Un estudio del Institut for Advanced Studies sobre la regulación de las profesiones liberales en los Estados miembros señalaba en 2005 a España como un país cuyas políticas en pro de la liberalización del sector habían sido nulas. Comparten podio con España la República Checa, Chipre, Malta, Finlandia, Grecia y Suecia. En el lado opuesto, se encuentran Reino Unido, Holanda y Dinamarca como los estados que han acometido reformas estructurales sustanciales. El mismo estudio valora el grado de regulación de cinco profesiones liberales, arquitectos, ingenieros, abogados, financieros y auditores y farmacéuticos. El estudio concluye que este último gremio tiene uno de los mayores grados de regulación, de 7,2 puntos sobre 12. El motivo, las estrictas limitaciones de establecimiento de farmacias, que restringen su número, según la comunidad, a la cantidad de habitantes de un lugar. Quedan excluidos del gremio, por tanto, los licenciados en farmacia pero que no tienen un sitio donde ejercerlo. De hecho, una plataforma llamada Farmacéuticos sin Farmacias ha llevado esta injusticia, según ellos, a la Comisión Europea, por entender que perjudica la libre competencia, tal y como establece la directiva.
Hasta en el Caso Gürtel está presente el modelo farmacéutico español, cada vez está más aislado en Europa. Como todo el mundo sabe el Sr. Camps, presidente de la Comunidad Valenciana, involucrado en el tema de los trajes, corrupción, etc..., cuando salió en su defensa la alcaldesa Rita Barberá argumentó que su compañero de partido, el susodicho Sr. Camps, negaba que a este le hubiesen comprado los trajes sino que los había pagado "... a través de la calderilla de la caja registradora de la farmacia de su mujer... ". Calderilla de dos y tres mil euros. Si esto es la calderilla, como será el resto...

En este debate unos dicen que la liberalización es inminente ( ojalá ) y otros dicen que es absurda, aunque lo justo es que a igual título iguales derechos, se han producido demasiados abusos, durante demasiado tiempo y la repugnante codicia de los titulares ( los únicos autónomos que organizan campeonatos de golf ) ha dado lugar a la situación en la que estamos, dos y dos son cuatro y lo que es lógico es lógico , y en una sociedad de mercado, el mercado se autorregula, y no caben privilegios feudales, no soy adivino, intuyo que habrán cambios y no pequeños, seguramente hubiera pasado lo mismo, no nos engañemos, si la UE liberaliza no es para hacer justicia, que va, sino por la presión de intereses de Multinacionales, Grandes Superficies, ... los colegios de farmacéuticos sólo representan a los titulares, y hay muy pocos titulares que actúen como compañeros, la gran mayoría actúa de forma tiránica, el grado de cinismo llega a tal que su presidente y colaboradores dicen ¡QUE VIENEN LAS MULTINACIONALES, COMO SI VINIESE EL LOBO!, paradójicamente serán ellas las que provoquen los cambios no los gobiernos. Hoy el único interés del titular es ganar mucho dinero a costa de prohibir a licenciados jóvenes, excelentemente preparado, la apertura de Farmacias, actitud permanente en Andalucía, con la complicidad de su gobierno, sindicatos y universidades.
La Farmacia hoy está lejos de ser un establecimiento sanitario es un buen negocio con privilegios del que se benefician unos pocos.

SÁLVESE EL QUE PUEDA

Llevamos semanas instalados en un espectáculo realmente bochornoso, en un sin sentido político, en el que no vale “el fin justifica los medios”, en este caso derribar a toda costa al gobierno de España. Es no sólo lícita la crítica parlamentaria, sino necesaria, pero nunca se puede retorcer la realidad para ajustarla a los intereses partidarios. La razón de estado debería ser tenida más a menudo presente, sencillamente porque somos una sociedad avanzada, con un Estado de Derecho asumido por todos y que a todos nos interesa desarrollar por el bien de sus ciudadanos. Discrepo profundamente de la forma de proceder en estos últimos tiempos de los políticos de los principales partidos parlamentarios, si bien es cierto que de uno más que de otro. Es mi criterio.

Recientemente leía en un foro a un militante del PSOE que se quejaba de la habilidad del PP para penetrar en el tejido social, y llevaba razón, pero si las cosas que comentaba son normales en el PP y no lo son ahora en el PSOE, al menos en el de Granada, no es porque éste tenga nada que aprender del PP, son ellos los que han aprendido mucho y bien de los procederes y estrategias históricas del PSOE, sólo que a éste se le han olvidado demasiadas cosas desde que sus dirigentes descubrieron las "grandezas de la economía libre de mercado" y se convirtieron en administradores de un sistema económico y social ajeno a sus fundamentos. En el PSOE, en este momento, demasiada gente conjuga aquello de "pro domo sua" y está ocurriendo lo que tenía que ocurrir, que acabará sepultado por un edificio que muchos se empeñan en consolidar. Tarea para la que no están preparados, y muchos no tienen el más mínimo interés en contribuir a salvar. Sí se habría entendido practicar el quintacolumnismo, entender sus entresijos, los de la derecha económica, como ella ha hecho muy bien, para controlar el sistema en beneficio de la sociedad y NUNCA EN BENEFICIO PRIVADO, como desgraciadamente venimos viendo en el paisaje y paisanaje político cotidiano.

Estoy convencido de que quienes más leen, analizan y deducen conclusiones de los grandes pensadores del socialismo y la socialdemocracia están hoy en la derecha y el gran capital, son ellos los que se han empapado de las teorías de Marx a Berstein y Jaurés, las han desmenuzado y saben a la perfección por donde colocar sus torpedos en forma de estrategias y medidas concretas anticipatorias a las del PSOE.

La política y la acción pública tiene que ir dirigidas en beneficio de la ciudadanía, parecerá una perogrullada, pero desgraciadamente ha dejado de serlo para convertirse en una urgencia en la que las medidas coyunturales no pasan de su condición de transitorias, y la sociedad española necesita reformas estructurales profundas, de las que las muy debatidas sobre las SICAV son un ejemplo que estimo testimonial, comprendiendo su valor de ejemplo de una voluntad política, con su valor pedagógico incluido que no es poco.

Visto lo anterior, y advirtiendo, por si acaso, que está lejos de mi la intención de pronunciarme en favor del ajusticiamiento o linchamiento de nadie, quiero aprovechar la ocasión para afirmar algo que tengo atragantado desde hace bastante tiempo. Allá va: la inmensa mayor parte de los banqueros, consejeros y directivos de multinacionales, presidentes de gobierno y ministros de economía, así como la plana mayor al completo de las distintas organizaciones internacionales –OMC, BM, FMI, G-8, G-20,…- están atentando gravemente contra la paz y el orden social, por ello debieran ser juzgados y condenados a galeras sin más tardar. Me explico. Cuarenta millones de personas más han pasado durante este año a engrosar la lista de los más de 950 millones de seres humanos que pasan hambre en el mundo. Más de 30.000 niños y niñas mueren diariamente por enfermedades ligadas a lo anterior, fácilmente curables en nuestra sociedad. El precio que cuesta mantener tan solo un mes la guerra y ocupación de Irak y Afganistán serviría para erradicar esta hambruna. Y hablando de cifras más cercanas, con tan solo la cuarta parte del dinero que el Gobierno español está poniendo en manos de la banca española para solucionar sus problemas de liquidez, se podría hacer otro tanto. Mientras tanto, subíamos los impuestos indirectos, inventamos lo público con gestión privada, ¡la cuadratura del círculo!, privamos de perspectivas de futuro a la generación más preparada de la historia reciente de España, pero eso sí afianzamos los monopolios privadísimos (Farmacias, Laboratorios, et alii), y a la vez todos los gobiernos y parlamentos de nuestras 17 Autonomías celebraban con todo tipo de declaraciones, lunches, exposiciones y actos el 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (10.12.2008), sumándose a este paripé, no solamente sus fuerzas políticas al completo, sino también un nutrido grupo de ONGs, colegios laicos y religiosos, deportistas, etc., etc... ¡Realmente entrañable! En el fondo, todos somos buenos, pero sin apretar, sin que se nos incomode demasiado como cuando algún ciudadano solidario plantea soluciones concretas para abastecer poblaciones de agua y saciar la sed de sus tierras, ¡iluso, más que iluso! y mucho más se atrevieron a decir a su bien intencionado y elaborado estudio.

Son datos recientes. Los ha publicado el FMI, la oficina estadística de la Unión Europea –Eurostat- y el Ministerio de Trabajo. El Estado español bate hoy tres records vergonzantes, sálvese el que pueda, tenemos, con mucho, la tasa más alta del paro de toda Europa (11,3%), uno de los mercados laborales más flexibles del planeta (un tercio de todos los contratos son temporales) y, por si fuera poco, somos también el único país de la OCDE en el que, en la época de bonanza económica y vacas gordas, el poder adquisitivo real del salario medio bajó un 4%. ¿Alguien da más? Me basta con esos tres datos. Me sobra lo demás... Todas las propuestas, enmiendas, proclamas, medias y acuerdos no son más que cuentos. Y llegado a este punto, me permito la licencia de traer a cuento un texto surgido por otras razones y en circunstancias más dramáticas, pero como ocurre con las aportaciones de los intelectuales de verdad, los que entendemos por clásicos, no pierden actualidad. La cita es de León Felipe, seguro la conocéis y la cito sólo porque, como digo, viene a cuento:


SÉ TODOS LOS CUENTOS

Yo no sé muchas cosas, es verdad Digo tan sólo lo que he visto. Y he visto: que la cuna del hombre la mecen con cuentos...
Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos...
Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos...
Que los huesos del hombre los entierran con cuentos... Y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas es verdad.
Pero me han dormido con todos los cuentos... Y sé todos los cuentos.


Pues eso, sobran los cuentos y no cuadran las cuentas.


Creo no andar descaminado cuando digo que aún hay muchos militantes en el PSOE deseosos de recuperar sus señas de identidad y exigírselo así a sus máximos responsables, esta acción pueden hacerla dentro de la organización o lo harán los ciudadanos desde fuera con consecuencias mucho más graves para la misma y la sociedad a la que nos debemos. Estoy convencido de que siempre será mejor lo primero que lo segundo. Si sigue con la que ya es VIEJA POLÍTICA, seguirá perdiendo ilusión y compromiso, y desde luego no acepto bajo ninguna circunstancia que se culpabilice a los militantes de los egoísmos individuales de quienes ante todo sólo pretenden justificar posiciones mantenidas década tras década, y cargo tras cargo, y no es que tenga nada contra ellos pero si contra su forma de entender el partido y la política que adolece de notable dosis de arteriosclerosis a esta altura de la democracia restaurada en 1978.

La militancia del PSOE tiene un mérito extraordinario, que podía ser mayor aún, la militancia y el mérito, si no hubiera renunciado a transformar la sociedad en la que está inmerso y que camina hacia un capitalismo desbocado, y del que tengo la sensación de que muchos nos estamos contagiando de una o de otra manera, claro que no todos en igual medida, son muchos los que no se avergüenzan de sus catorce paguillas, ganadas con esfuerzo diario y sin deberle nada a nadie, de su disponibilidad al servicio de un partido que no los considera necesarios, sencillamente porque sobra la calidad, no hay más que mirar para arriba para sentirse apabullados, no es crítica, ni mucho menos, es la realidad. Es la realidad de la inmensa mayoría de sus militantes, que no ocultan sus sueldos, ni sus dietas, ni móviles, ni titubean cuando se les pregunta por todo ello, ni ocultan sus esfuerzos por aprender algo todos y cada uno de los días del año, no sólo para enriquecimiento personal sino de la sociedad a la que pertenecen y a la que les gustaría legar el día de la marcha algo más que un hijo, un árbol y un libro. También quizás podrían hacerlo al partido, pero esa es otra historia que la escribe quien la escribe con los instrumentos que estima convenientes. Es su opción y su responsabilidad.

Por eso no deja de sorprender la carencia de esa mínima cualificación en quienes tanto exigen a los demás, o la de aquellos otros que en tiempos de una imprescindible y profunda especialización se atreven a desempeñar los más variados cargos sin el más mínimo pudor: hoy en obras públicas, mañana empleo, al siguiente innovación, ciencia... y al otro sanidad, y por medio alguna consejería o alcaldía para desembarcar en algún organismo autónomo, canonjía, consorcio, etc., etc...

En una sociedad avanzada, de nuevas tecnologías hay quién apenas saben conectarse a Internet, pero eso sí en las asambleas vocean y gritan como si así estuviesen conquistando la razón, otros te cantan un villancico, o te cuentan un chiste, todo encantador; todo al servicio de una bohonomía ficticia... Todos sabemos de cargos que en plena campaña electoral acudían en taxi a los actos de su partido porque no saben conducir, ¡en pleno siglo XXI!, y luego lanzan el mensaje de que los trabajadores tienen que reciclarse continuamente, actualizar conocimientos... en fin la viva estampa del cinismo. Suelen ser los mismos que nunca se avienen a dar la más mínima explicación de su gestión, porque no sienten obligación alguna con respecto a la militancia de la que se acuerdan para que vayan de interventores, a pegar carteles, defender su gestión y mil y una tarea propias de la clase de tropa, mientras que los mismos se pasean al sol... a la espera de la poltrona que les viene del dedo asignador y el respaldo de unas siglas que se merecen mucho más respeto del que se le presta en estos últimos años.

He citado a León Felipe (1884-1968) porque delata la dolorosa realidad en la que viven los seres humanos. Los pobres, naturalmente, pero también los ricos que, al explotar o ignorar al desgraciado, hacen escarnio de su propia humanidad, pero "sé todos los cuentos”.Ayer, los cuentos que menciona León Felipe se divulgaban a través de la familia, la escuela,, la radio, los teleclubes y las Casas del Pueblo. Éstas fueron durante años escuelas de ciudadanía en las que se formaban los militantes, en las que se elevaba su cultura hasta el punto de que trabajadores modestísimos podían alcanzar tal nivel de formación que desde el propio de un escayolista, tipógrafo o taquígrafo, se proyectaban a desempeñar el trabajo de Presidente del Gobierno, caso de Largo Caballero, o ministros como Prieto. Ese fue el modelo de partido que acertaron a diseñar Pablo Iglesias, Besteiro, Fernando de los Ríos y el mismo Largo. Distintas sensibilidades para un objetivo común. ¿Estamos en condiciones de afirmar que hoy la organización del PSOE y la del PP están en condiciones de cumplir funciones similares? ¿Hemos progresado políticamente?, ¿este tipo de organización política es capaz de generar entusiasmos de trabajo?, ¿es para la estructura política la Cultura un objetivo prioritario como lo ha sido históricamente?, ¿en todo esto la militancia tiene alguna responsabilidad? Pienso que la tiene en tanto la acepta y da por buena. ¿Hasta cuando? Más pronto que tarde las urnas, dentro y fuera harán su trabajo, sólo que quizás podríamos hacer algo para que su dictamen se produjese en la dirección correcta.

Si en verdad sólo nos movemos desde el miedo, nuestro destino solo podrá escalar lo poco que en el campo moral ha escalado hasta el presente. Felizmente somos, potencialmente, capaces de mucho más que eso. Nuestro cerebro, verdadera joya a la que alguien llamó “el telar encantado”, posee 100 mil millones de neuronas con una capacidad que, expresada en términos matemáticos, es de 10 elevado a la billonésima potencia. Lo más parecido, quizá, que puede haber a la seductora palabra Infinito. Si fuésemos capaces de ajustarlo a los dictados del corazón arrasaríamos.

Cordiales saludos.

Emilio Atienza

El Holocausto, visto a través de los ojos de un niño alemán: “El niño con el pijama de rayas”.

Un periodo tan oscuro y doloroso como el de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto ha dado al cine y a la literatura mucho en lo que profundizar para mostrarlo al mundo. Tantas historias que contar como personas que vivieron aquellos días de forma directa. Por supuesto, también niños.

Parecía que ya se había escrito todo lo humanamente posible sobre lo que fue y significó el terrible Holocausto, concebido y llevado a cabo por los nazis alemanes del III Reich para el exterminio de millones de judíos, gitanos y prisioneros de diversas condiciones y etnias, y es ahora cuando se publica una hermosa obra literaria, una historia contemplada a través de la visión de un niño alemán hijo de un responsable nazi de aquellos días, está escrita con la sencillez y naturalidad que se le supone a un niño de nueve años, que el destino lo ha colocado en aquella situación. Se trata del libro “El niño con el pijama de rayas”, escrito por John Boyne y editado en España por Salamandra. El niño, Bruno, con sus nueve años, es el hilo conductor, a la vez que el protagonista que nos guíe en la novela, que nos meta de lleno en un Berlín de finales de la Segunda Guerra Mundial, una ciudad contemplada desde el ventanal de la buhardilla de una casa de cinco plantas. Y de ahí nos llevará a la otra contemplación, a la de un campo de concentración situada muy lejos, tan lejos que ni él mismo sabrá que se encuentra en Polonia. Un campo a cuyo mando está un Herr Commandant que no será otro que su padre.Y es ahí, en un mundo separado por una alambrada, donde dos niños, uno alemán, Bruno, y otro polaco, Shamuel, dos seres humanos que han nacido el mismo día, pero totalmente diferentes por el destino que la vida les ha deparado, van a dar vida a este “Niño con el pijama de rayas”, que a veces lleva a la ternura, cuando no a la lágrima. Unos niños que tienen padres, también separados por la fuerza bruta de un nazismo entonces imparable: Mientras el Herr Commandant, padre de Bruno dirigirá el campo de concentración de Auchswitz como la cosa más natural del mundo, en base al cumplimiento del deber de todo oficial alemán, el padre de Shamuel, por el contrario, no será más que un número entre miles, con una estrella de David sobre el pecho por toda identidad. Encontraremos otras historias en “El niño con el pijama de rayas”, pero hay una sobre todo, inimaginable para muchos, que es necesario leerla para llegar a comprender hasta qué punto pueden llegar las consecuencias de aquel horror que fueron los campos de concentración nazis, verdaderas máquinas de exterminio de seres humanos durante la Segunda Guerra Mundial.

Son, desde luego, los infantiles diálogos de Bruno y de Shmuel, magníficamente interpretados por Asa Butterfield y Jack Scanlon, los que marcan la pauta de una historia dramática, rodada con un ritmo suave y elegante, que quiere aproximarse, esta vez, a lo vivido por una sociedad, la alemana, a la que todavía le cuesta hablar abiertamente de cómo vivió aquellos hechos que siguen conmocionando al mundo. Así, la madre y la hermana de Bruno representan esos dos puntos de vista antagónicos pero igualmente controvertidos. El de quiénes se dejaron convencer por la eficaz propaganda del régimen de Hitler y el de aquellos otros que vivieron en la ignorancia, mirando hacia otro lado, hasta que algún hecho cercano les abrió los ojos a la crueldad.

Como siempre que se lleva a la gran pantalla la adaptación de un libro que ya han leído la gran mayoría de los espectadores, la duda que surge al director es la de si introducir nuevos elementos a la historia o si, por el contrario, ser absolutamente fiel y seguir paso a paso la estructura de la novela. Herman está claro que ha optado, con éxito, por la segunda opción y tan sólo se permite desarrollar un poco más la historia de los padres de Bruno, en vez de más planos de los encuentros de los dos niños separados por la terrible y simbólica alambrada.

Los niños fueron victimas especialmente vulnerables de los nazis. Es estimado que más de un millón de niños fueron asesinados bajo el gobierno nazi en Alemania y la Europa ocupada. En los ghettos, muchos murieron por falta de comida, ropa y vivienda. Los nazis consideraban que los niños del ghetto no eran productivos. En general no fueron usados para trabajos forzados, lo que aumentaba sus chances de deportación a los campos de concentración y exterminio. Los niños judíos eran de las primeras victimas cuando los alemanes y sus colaboradores querían destruir una comunidad judía, fusilándolos o deportándolos a los campos de exterminio.

Tras la selección en Auschwitz y otros campos, la mayoría de los niños eran mandados directamente a las cámaras de gas. Otros niños de los campos, especialmente mellizos, eran usados en experimentos médicos de los nazis. También hubo fusilamientos de niños por las SS y fuerzas policiales en Polonia y la Unión Soviética.

Los líderes del Consejo Judío (Judenrat) fueron forzados a tomar la decisión, difícil y controvertida, de llenar las cuotas para la deportación de niños. Janusz Korczak, director de un orfanato en el ghetto de Varsovia, se negó a abandonar los niños elegidos para la deportación, y los acompañó en el transporte a Treblinka.

A pesar de la aplastante persecución sufrida en manos de los nazis, muchos niños descubrieron formas de sobrevivir, contrabandearon comida al ghetto. Algunos participaron en movimientos juveniles activos en la resistencia. Muchos escaparon a campos de partisanos.

Frente a tanto horror en “El niño con el pijama de rayas” y como contraposición, tiene cabida también la ternura, la inocencia de unos niños de nueve años que vendrán de dos mundos diferentes, pero que en momentos serán el complemento de esos mundos, sin ellos pretenderlo.

CONMEMORACIONES DE 1969

CONMEMORACIONES.

"Tres cosas no pueden ser escondidas: el Sol, la Luna y la Verdad" - Sidharta Gautama ( 566 a.C. - 478 a.C), fundador del Dharma (ley natural) y primer Gran Iluminado del Budismo.


1969 fue un año repleto de acontecimientos, algunos de obligado recuerdo. Repasemos los más relevantes: El hombre llegó a la Luna; tanques soviéticos tomaron Praga, aplastando bajo sus orugas la frágil primavera del pensamiento y las ideas de Dubcek y la esperanza de todo un pueblo. La juventud descubre como combustible el ácido lisérgico para emprender sus propias misiones espaciales en el reino de la psicodelia. Golda Meier se convierte en la primera ministra de Israel. El electorado francés se deshace del pomposo general De Gaulle. Una horda de hippies tomó el pueblecito neoyorquino de Woodstock y Los Beatles dan su último concierto en la azotea del edificio de su casa disquera en Abbey Road (Londres), la Apple Records. Richard Nixon asumía la presidencia gringa y todavía faltaban cuatro años para que detuviera la carnicería en Vietnam, y cinco para que estallara el caso Watergate que lo convirtió en un cadáver político. Nace el Pacto Andino. Gadafi derroca al rey libio. Fidel Castro sobrevive a los últimos de los setenta y ocho intentos de asesinato atribuidos por la inteligencia cubana a Lindon B. Jonson y faltaban ciento ochenta y tres por parte de la administración Nixon, ni más ni menos. Carlos Lleras Restrepo es el tercer presidente del Frente Nacional en Colombia y una ola de violencia sacude al país (¡qué raro!), una de tantas olas en un gran océano de miseria y dolor.

Por primera y única vez en 1969 el Festival de Eurovisión se hizo en España y se dio un cuadruple empate. Bajo el lema de "la España diferente" Salvador Dalí hizo el cartel del festival en el que el régimen de Franco intento dar una imagen aperturista a sus vecinos europeos. La dirección estuvo a cargo de Arthur Kaps y la realización fue de Ramón Díez. Por primera vez, José Luís Urribari retransmitió festival. Durante la votación, Inglaterra y Francia parecían dominar el resultado final. Finalmente, la gran sorpresa, cuadruple empate a 18 puntos entre Francia (Frida Boccara - Un jour, un enfant), Inglaterra (Lulu - Boom bang-a-bang), Holanda (Lenny Kuhr - De troubadour) y España (Salomé - Vivo cantando). La presentadora Laura Valenzuela estaba asombrada por "ese inesperado final" y tuvo que llamar al secretario escrutador de la UER, Míster Brown, para que decidiese que país era el ganador. Pero con las reglas en la mano, se decidió que Francia, Reino Unido, Holanda y España eran los ganadores de la edición de 1969. Massiel fue la encargada de entregar el premio luciendo el famoso traje de pedrería sueca y abrigo de chinchillas diseñado por Elio Berhayer valorado en millón y medio de pesetas. Esta fue la única ocasión en que se produjo un empato, la UER cambió las normas del concurso para evitar que volviera a suceder.

Son también, los años de la Gauche Divine en Cataluña, a cuyos miembros se refiere el poeta Jaime Gil de Biedma como a "militantes de izquierdas durante su primera juventud y cuyas esperanzas de entonces se han frustrado".

Por las carreteras circulaban radiantes los SEAT 124, lanzados al mercado en 1968. Era un sedán de cuatro puertas con un motor de 1200 cc que le permitia alcanzar los 140 km/h. En el mismo año aparecería el 124 5 puertas y en el 69, llegaba uno de los automóviles más míticos de SEAT, el 1430. Roger Pingeon, ganó la vuelta ciclista a España a Luis Ocaña, y el Atlético de Madrid ganó la liga 1969-70, y se abandonó definitivamente Ifni y a los saharauis a su suerte, bueno, más exactamente a la de Marruecos.

Estos son algunos de los acontecimientos que moldeaban el clima internacional, sacudían el panorama nacional y animaban la vida familiar en aquel año, pero ninguno tuvo ni ha tenido tanta publicidad, ni acaparó tanto la atención como aquellos tres valiente que aceptaron encaramarse sobre dos mil toneladas de combustible y tres mil de hierro para convertirse en los primeros hombres en la Luna. Pero no faltan aquellos que niegan que esto haya sucedido, la llegada a la Luna, o al menos que esta fantástica empresa no fue lograda en esa fecha, el 20 de julio de 1969.
El primero de los libros que pretendieron desenmascarar la posible farsa en torno a este alunizaje apareció cuatro años más tarde, Nunca fuimos a la Luna: el Fraude Americano de los Treinta Millones de Dólares. Seguirían otros más de este estilo, como, por ejemplo, La NASA lunatizó a América (1992), y también se ha publicado más de uno con la intención de desmentir a los primeros, tachándolos de conspiranóicos. Uno de los argumentos que apoyan esta afirmación asegura que la NASA le confió a Stanley Kubrick la dirección y producción del montaje de los que vimos aquella madrugada en todo el mundo servido en directo por la televisión americana, para oscurecer más aún los hechos su viuda aseguró que esto era cierto, y que Kubrick y su equipo de producción fueron encargados de rodar esta película con el único fin de crear un ambiente favorable a la carrera espacial, así como del rediseño de la estación de lanzamiento en Cabo Kennedy para que ésta base tuviera más aspecto de parque temático espacial que de instalación militar. Todo era el resultado de una campaña propagandístico-publicitaria para que el congreso estadounidense cediera a la presión pública y destinara fondos a un proyecto que, detrás de toda su parafernalia científica, tenía una finalidad eminentemente bélica (algunos hasta incluyen a Kubrick como una más de las personas relacionadas con el programa espacial a vigilar y eliminar por el gobierno estadounidense para mantener el silencio en torno la supuesta farsa).
Adquirir la supremacía estratégica que otorga la capacidad de hacer caer misiles atómicos desde lanzaderas bélicas puestas en órbita, o la de controlar a placer todo el planeta desde satélites espías, esa era la principal meta de un programa que finalmente Reagan mostró en su exacta verdad.

Recuerdo en aquel mítico 20 de julio de 1969, el comentario de mi abuela, que después de santiguarse, como hacía ritualmente todas la noches, ante la imagen de quien durante años pensamos era un venerable santo y luego descubrí que era el republicano Pi i Margal, se dirigió para afirmarme enérgicamente: “A mí que no me vengan con cuentos, yo no creo que vaya a llegar nadie a la Luna”, y después se fue a dormir tan tranquila, también recuerdo mi enfado juvenil por su comentario. ¿Cómo se le ocurría decir eso? ¿Cómo no íbamos a llegar a la Luna, cuando en la televisión Jesús Hermida nos daba mil y un detalles del acontecimiento que retransmitía la televisión en directo?

Pero hoy, después de haber visto las mentiras que se cuecen en este mundo, ¡y cómo se cuecen!, pienso que quizás ella pudiese tener razón. Al menos en parte, porque aunque parece evidente que en las posteriores misiones del programa Apolo y del programa Géminis sí se llegó a la Luna, no es descabellado imaginar que el primer alunizaje pudo haber sido fingido para impedir que un golazo publicitario soviético hinchara las redes de la NASA (como ya lo habían hecho el Sputnik y Yuri Gagarin años antes), aunque éste no fuera precisamente parte de los argumentos que aquella anciana empleaba para negar la veracidad de la hazaña.

Ella siempre estuvo convencida de que eso de llegar a la Luna era puro cuento chino (1), y punto.

Ahora, pasados los pitos y las celebraciones veintejulianas, me quedo a solas con mis pensamientos y no se van como entonces a la Luna y sus selenitas, se quedan aquí, abrumados por una realidad de niños desnutridos (uno de cada cuatro en Colombia, por ejemplo), de trabajadores desplazados, de jóvenes médicos, ingenieros, farmacéuticos, etc., con un futuro incierto en nuestro país, preparados como nunca y sin empleo y sin que ningún responsable político o sindical actúe decididamente contra tanta frustración y drama y disponga las medidas legales urgentes que eviten la sangría de talentos hacia otros países de nuestro entorno donde se valora su cualificación y a cuyo PIB contribuyen eficazmente. Son los marginados del banquete que son muchos más que los invitados. Y no vale el consuelo de que no hay mal que dure cien años, que sí lo hay, y no es otro que el del trabajo digno, el del ejemplo de la honestidad, de la cualificación profesional para el trabajo desempeñado y la rectitud de conducta ¡ingenuo de mi! Esto en un país asolado por escándalos un día si y otro también, que como bien acaba de denunciar Iñaki Gabilondo en su informativo de hoy con su acostumbrada valentía y lucidez, resultan muy, pero que muy difíciles de digerir a una sociedad abrumada por las disputas por tal o cual concejalía de urbanismo de la más insignificante localidad, o por el control de tales o cuales Cajas, ejemplos vivos de lo que precisamente no deben ser: sueldos desorbitados y afán de poder escasamente controlado por la propia estructura de la constitución de sus órganos de gestión. Ciertamente la sociedad y la militancia honesta de los partidos, que es su inmensa mayoría, tienen que exigirle al sistema político-financiero y financiero-político español responsabilidad por sus actos y malos actos. Este sistema liberal desbocado está propiciando los escándalos que vivimos a diario y una sociedad en la que la explotación del hombre por el hombre, camuflado en corporaciones y organizaciones de toda naturaleza está alcanzando unos niveles abominables, en un contexto de varios millones de parados, de cientos de miles de ciudadanos en la miseria, más otros millones de ciudadanos subempleados y explotados, ¡si explotados!, y todo en esta realidad profundamente obscena a la que hay que poner fin, en la que saltan continuamente noticias de escándalos de toda la naturaleza, sirva el ejemplo demoledor del proceder de unos financieros, otra vez, ahora los Albertos que se permiten engañar documentalmente al Tribunal Supremo, lo que debería anular su acto de revocación de la sentencia condenatoria que pesaba sobre ellos y pronunciada a partir de un documento espúreo, y no pasa nada.
En mi opinión hay un fuerte olor a podrido y no precisamente en Dinamarca.

Sólo me pregunto hasta cuando y porqué no repartimos más de una patada en el trasero. Sería un ejercicio salutífero para nuestra sociedad y sistema.

Evidentemente no son tiempos de evocaciones, ni celebraciones, ni tan siquiera la de la llegada del ser humano a la Luna, o quizá no.


Saludos cordiales.

Emilio Atienza

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(1) El origen de la astronáutica parece estar relacionada precisamente con un cuento chino, el del funcionario Wan Hu, quien se hizo atar a una máquina de su propia invención y diseño, dotada de dos grandes cometas y cuarenta siete cohetes de pólvora, gustosa y obedientemente encendidos todos a un tiempo por sus sirvientes, conformes y puestos de acuerdo en el genial propósito de enviar definitivamente a su amo a la porra, la Luna era lo de menos. Ocurrió en el siglo XVI. Hoy, un cráter del astro selenita se llama Wan Hu, en honor a su valentía. Según el relato, de aquel pobre alucinado y precursor de la exploración espacial no se volvió a tener noticias jamás. Dicen que la historia se repite a sí misma, y parece cierto: cuatrocientos años antes que nosotros, los chinos se hicieron la misma pregunta: ¿habrá llegado a la Luna?

Artículos de Francisco Gil Craviotto

¿Dónde está su sepultura?
Francisco Gil Craviotto.

Escribir con calidad, sobre todo en poesía, es un don que Dios, la naturaleza, o quien quiera que sea, deja caer con cuentagotas y muy a su antojo y azar en algunos humanos. Ocurre igual con la capacidad para pintar, esculpir o crear música. García Lorca lo reconoció así cuando dijo de sí mismo: “Soy poeta por la gracia de Dios y de mi esfuerzo”. Es evidente que ambos elementos tienen que ir unidos y complementarse: primero, el don, la gracia; segundo, el esfuerzo y el trabajo. La suma de ambos nos da al poeta, al músico o el artista por excelencia.
Pero hay otra gota de genialidad, ésta mucho más escasa y todavía más divina y difícil de alcanzar, que, aunque muy raramente, a veces también se da en el poeta, al menos en ciertos poetas. Me refiero a la capacidad para predecir o intuir el futuro. No estará mal traer al lector algunos ejemplos. Cuando Antonio Machado escribió estos memorables versos:

Españolito que vienes
al mundo, te salve Dios:
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

¿sabía que, sin ser profeta, estaba anunciando el trágico destino de casi un millón de españoles? Cuando Gustavo Adolfo Bécquer, hacia la mitad del siglo XIX, escribió su leyenda “El Caudillo de las manos rojas”, ¿intuía que un siglo después íbamos a tener en España otro caudillo de manos rojas, tan rojas que en más de ochenta años de vida jamás encontró agua suficiente para lavarse de tanta sangre? Cuando en Salamanca, ante la flor y la nata del fascismo español, Miguel de Unamuno pronunció aquel histórico grito de “¡Venceréis, pero no convenceréis”, ¿era consciente de que acaba de lanzar una profecía que después se ha cumplido hasta en el último detalle? Cuando Federico García Lorca escribió aquel enigmático poema en el que pregunta: “Vecinitas, ¿dónde está mi sepultura?”, y es el sol y después la luna los que responden, ¿sabía verdaderamente lo que estaba escribiendo? ¿Era consciente de que un día del siglo siguiente al suyo, unos y otros -jueces, políticos, magistrados, familiares, etc.-, iban a lanzarse, con ligeras variantes, la misma pregunta que él hace en el poema a las vecinitas?

Se diría, en todos estos casos, que una intuición, imposible de comprender y analizar, llama al poeta y le sugiere al oído los versos que un día serán realidad e historia; que hay un mundo oculto y secretísimo al que nadie tiene acceso y tan sólo el vate logra arañar a sus puertas; que existen unos seres superiores que rozan el misterio de la vida y de la muerte, aunque sin poder intervenir en él.
En el caso de la sepultura de Federico, después de haber visto, a través de prensa y tele, la interminable saga de la memoria histórica y poeta asesinado, con el complemento de sus tres compañeros de infortunio y sus respectivas familias, sin que en ningún momento apareciese el juez u organismo que tuviera atribuciones suficientes para excavar y encontrar los restos de las víctimas -el ya mencionado poeta, dos banderilleros y un maestro que había retirado el crucifijo de la escuela-, cuando al fin parece que la Junta de Andalucía va a tomar el asunto por su cuenta y riesgo, nos vienen con la historia de que antes tendrán que hacer un estudio arqueológico del terreno, porque, en definitiva, nadie sabe con exactitud dónde están enterrados. Él, como ya hemos dicho, ya lo había anunciado en estos extraños versos:

Vecinitas, les dije,
¿dónde está mi sepultura?
En mi cola, dijo el sol.
En mi garganta, dijo la luna.

Las respuestas del sol y de la luna no pueden ser más enigmáticas y evasivas; las respuestas de los abridores de la tumba, cuando al fin consigan abrirla, lo serán todavía más.

Mientras tanto, por los mentideros de la ciudad hace ya bastante tiempo que corren las más peregrinas historias sobre este particular. Unos dicen que, poco después del asesinato, los padres del poeta pagaron a los fascistas una considerable cantidad de dinero para que les entregaran el cuerpo y, cuando lo consiguieron, lo enterraron, con miedo y sigilo, en la Huerta de San Vicente. Otros aseguran que la entrega de los restos fue mucho después, en tiempos del gobernador Fernández Victorio, y que la familia se los llevó a Málaga. Tampoco falta quien asegura que están en el cementerio de Granada con nombre falso, porque los asesinos no podían permitir que estuviesen con el suyo -hubieran provocado peregrinación de admiradores-, que sólo los padres y hermanos del poeta conocían; en consecuencia, ahora nadie los puede encontrar. En definitiva, la pregunta del poema aún no ha perdido un ápice de actualidad: vecinitas, ¿dónde esta su sepultura? Esta extraña pregunta inevitablemente nos lleva a otra: ¿sabía él, cuando estaba escribiendo aquellos enigmáticos versos, que era el colofón de su propia biografía lo que nos dejaba?


Publicado en Voz de Colectivos por Otra Granada.
Jueves 15 de Octubre 2009.Nº 299

DESVARÍOS Y REALIDADES

Una de las más graves consecuencias para España de la crisis de 1898 fue el acrecentamiento de nuestro pesimismo nacional iniciado en la crisis de 1640 que estuvo a punto de desintegrarla. Fue un grave trance en el que los personalismos del duque de Medina-Sidonia y del marqués de Ayamonte en Andalucía, y del duque de Híjar en Aragón, como representantes de la actitud poco patriótica de una indigna nobleza tan vana como rematadamente clasista, incapacitada para interesarse por algo que no fuera el aumento de su patrimonio, aunque fuera a costa de la nación. Fueron años de declive en el que 1648, paz de Westfalia, anticipó el primer 98 de nuestra historia, y 1659 el segundo con la irreversible pérdida de los Países Bajos. Así hasta el definitivo naufragio de Cuba y Filipinas. Con ser esto históricamente cierto, no deja de sorprenderme nuestra tendencia al llanto y a una neurótica actitud de lamentación permanente, en la que se olvida la gloria y el bien ganado prestigio de España en su contribución a la cultura, la ciencia y el conocimiento del mundo. Es lo que con notable perspicacia ha definido el historiador Pedro Voltes como “neurosis nacional de auto compasión”, en nada razonable y fruto de sucesivas campañas de intoxicación promovidas fuera, en connivencia con amplios sectores de la nobleza e incluso del alto clero muy interesados en el debilitamiento de España como potencia internacional. Precisamente estas campañas de deformación histórica son posibles por el escaso conocimiento que solemos tener de nuestras relaciones exteriores más allá del descubrimiento de América, algo de su conquista y un poco de las guerras de religión contra luteranos y turcos en el XVI y XVII.
Especialmente interesante ha sido el papel que tradicionalmente ha jugado España en la historia internacional. Veamos un pequeño ejemplo en la presencia de España en el complicado tablero de la Europa del XVIII. Un siglo complejo protagonizado por la rivalidad Anglo-francesa, y la emergencia de Prusia y Rusia como potencias centroeuropeas. En este contexto España trató de mantener unas relaciones pacíficas con Inglaterra, que finalmente no fueron posibles como se pretendieron. El fracaso llevó a los Borbones españoles a pactos con su rama francesa si bien no fueron tan sólidos como pudiera parecer, de hecho durante el reinado del primer Borbón español, Felipe V, hubo momentos de guerra declarada entre ambos. España, finalmente se entendió con Francia pero consciente de lo que podía esperar de ella.
Más interesante aún es la relación que establecimos en estos años con potencias europeas como Austria y Prusia. Desde su subida al trono, Federico de Prusia, se interesó, y mucho, por España. Fruto de este interés fue la presencia del conde de Montijo en la corte prusiana para estrechar los lazos entre ambas naciones y las cordiales relaciones con Fernando VI y Carlos III. En estas relaciones fueron frecuentes los continuos intercambios de comisiones de todo orden y naturaleza que mejoró el mutuo conocimiento. Sorprende constatar el profundo conocimiento que el rey Federico tenía de la cultura, la ciencia y la vida españolas, y las sagaces conclusiones a las que solía llegar. En sus obras son frecuentes sus juicios sobre España por la que manifestaba notable aprecio y un cierto desdén pos sus gobernantes. Sirva de referencia de este interés por lo español la visita que el general español conde de Colomera hizo a Federico II en Berlín para conocer a los grandes estrategas prusianos. Federico se le manifestó sorprendido puesto que lo que el ejército prusiano había aplicado a su arte militar lo había aprendido de las tácticas y estrategias puestas en practica por las tropas españolas. Sorprendido el conde con esta aclaración el rey le preguntó si conocía las “Reflexiones militares” del marqués de Santa Cruz de Marcenado, el conde incómodo le reconoció que no las había leído y que tenía alguna idea sobre ellas. Federico, con modestia, le aclaró que las tácticas que toda Europa le atribuía eran la conclusión de su lectura del militar español. En otras comisiones estuvo el conde de Aranda que trajo a España como recuerdo la marcha de un regimiento de granaderos prusiano que andando el tiempo sería el himno nacional español; con motivo de otra concedió al mariscal de campo, José Herrera García, la Gran Cruz de las Ciencias de Prusia por su contribución a los estudios sobre fortificaciones permanentes, tema sobre el que había publicado varios estudios que el rey prusiano había leído con notable entusiasmo y había impuesto su lectura a las unidades militares encargadas de las tareas de fortificación. Este José Herrera había ocupado altas responsabilidades en el cuerpo de ingenieros, entre ellas la dirección de la defensa de las costas del antiguo reino de Granada y la de capitán general de Granada. Estas anécdotas reflejan hasta que punto interesaba España en otras naciones europeas de primera línea. Actitud compartida por otra figura de la Ilustración europea, la zarina Catalina II de Rusia. A pesar de estas simpatías e interés por lo español en Prusia y Rusia la realidad fue que ni una ni otra se ajustaban a los intereses españoles, Inglaterra no pensaba nada más que en rematar nuestra presencia en América y al producirse el estallido de la rebelión de las trece colonias de América del Norte contra el rey Jorge III nos encontramos en una difícil situación. Ante la imposibilidad de la alianza optamos por una inicial neutralidad porque el ejemplo de rebeldía podía extenderse al Sur, pero nuestro forzado entendimiento con Francia, no teníamos otra posibilidad, nos llevó a posicionarnos a favor de los rebeldes y a una estrecha relación con los Estados Unidos, que estimaron muy mucho el apoyo español, como lo confirma la correspondencia del presidente George Washington y el conde de Floridablanca. En fin, como todas las naciones, tuvimos los aliados que pudimos, sin que esto suponga que fueron los mejores para nuestros intereses. Pero no es menos cierto que España a finales del XVIII, seguía siendo una nación respetada y estimada en el concierto internacional y en ningún momento nuestra política internacional se dictó desde Versalles si bien la hostilidad inglesa, de naturaleza claramente económica, nos dejó pocas salidas, quizás faltó imaginación y habilidad para superar su fría altivez, y fue principalmente la actitud británica la que hizo obligado la colaboración entre España y Francia en el XVIII y primeros años del XIX.
No hay razones para tanta pesadumbre sobre nuestra capacidad política internacional elaborada intencionadamente por intereses contrarios a los de España, bien mantenidos siglo tras siglo.

RECONOCIMIENTO A LA BASE AÉREA DE GRANADA

El pasado día siete de agosto la Junta Directiva de la Asociación Granada Histórica, presentó en el registro de Ayuntamiento de la ciudad un escrito que pedía el reconocimiento que los estatutos de la Comisión de Honores contemplaran para distinguir la larga trayectoria de una de las Bases Aéreas más antiguas de España y que, de forma ininterrumpida, viene prestando los servicios que las circunstancias de cada momento le han demandado. En efecto, el 20 de junio de 2007 se cumplieron 85 años de la inauguración oficial del Aeródromo de Granada ubicado en los Llanos de Armilla (1922), si bien ya desde 1914 los citados Llanos prestaban su servicio a los aviones que trataban de aliviar la difícil situación del conflicto de Marruecos, agravado en los años 20. Fueron tiempos difíciles en los que la Aviación Militar española protagonizó importantes servicios, incluso acciones heroicas, para dar cumplimento a los compromisos derivados de los acuerdos internacionales de la Conferencia internacional de Algeciras, 15 de enero y 7 de abril de 1906, y el acuerdo franco-español de 27 de noviembre de 1912. En aquellas complicadas circunstancias se evidenció la importancia estratégica de Granada como aeródromo de escala en la ruta de los aviones militares que se desplazaban de Cuatro Vientos (Madrid) a Melilla, y, además, como base para la puesta a punto de aviones y pilotos, formación de escuadrillas y prácticas aéreas. Desde entonces la actividad de formación ha sido permanente en este aeródromo, durante muchos años conocido por el apellido de la familia Dávila, en homenaje al comandante de ingenieros Luís Dávila, fundador del aeródromo y primera víctima de la aviación en Granada. La actividad de enseñanza en el arte del vuelo se hizo con los más avanzados aviones de su época, primero los Dh-Havilland (Napier), Bristol y, después, los Nieuport-52 en los años de la II República, y los inolvidables Breguet XIX, que tan brillantes páginas escribieron para la historia de la aeronáutica española con sus memorables vuelos a Méjico, América del Sur y Filipinas. En los años siguientes operaron en el aeródromo granadino los trimotores Savoias 79 del 12 Regimiento hasta su disolución en 1955, fecha en la que se desplazó a Granada desde Sevilla la Escuela Elemental de Pilotos, con la que se consolidó una labor de formación que ha mantenido hasta hoy.
En la actualidad la Base Aérea de Granada ostenta el mérito de ser junto con la de Cuatro Vientos (Madrid) una de las más antiguas de España con actividad aérea constante. ¿Cuándo podremos contar en Granada de un centro museístico que de fiel testimonio de su tan importante como poco conocido protagonismo en el desarrollo de la tecnología que más ha avanzado en un siglo, con logros sorprendentes?

Las cordiales relaciones que siempre han existido entre la Aviación Militar y Civil (AENA) y las instituciones de Granada Ayuntamiento, Diputación, Universidad) se han concretado en colaboraciones que han hecho posible exposiciones, Festivales Aéreos o que Vueltas Aéreas a España o circuitos aéreos internacionales tuvieran escala en Granada. La realidad de tan afectiva relación se ha concretado en varios momentos con decisiones como la defensa que hizo el Ayuntamiento para el mantenimiento de la actividad aérea en Granada en 1935, año en que se redujo sensiblemente, o en 1969 y 1970 en que la Escuela Elemental de Pilotos fue trasladada a Reus. La insistencia del Ayuntamiento de Granada, que apeló reiteradamente con sobrados fundamentos, fructificó finalmente al concederse a Granada en 1973 el Centro de Selección de la Academia General del Aire, que con la inauguración el año anterior del nuevo Aeropuerto, le devolvió a su tradición aeronáutica. Dos momentos a los que, como ha quedado expresado, no fue ajena la voluntad y acierto en la gestión del Ayuntamiento. En esa relación debe recordarse la entrega que hizo de un Estandarte a la Escuela Elemental de Pilotos en 1966.
Desde aquellas fechas la actividad no sólo se ha mantenido acorde con una tradición brillante sino que se potenció con la presencia del Ala 78 desde 1980, que desempeña una intensa actividad: Impartiendo los cursos de formación y perfeccionamiento en la especialidad de helicópteros para el Ejército del Aire y profesionales de las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil e incluso alumnos extranjeros, etc., recordemos que en Granada se formó como Piloto de Helicópteros S.A.R. el Príncipe de Asturias (1996); además, efectuando misiones de búsqueda y salvamento (Misiones S.A.R.), la mayoría en la región y muchas de ellas a deportistas accidentados en Sierra Nevada, evacuación y transporte de heridos y enfermos, búsqueda y rescate de náufragos en coordinación con los Centros Zonales de Coordinación de Salvamento Marítimo, por las aguas del mar de Alborán y el Estrecho, lo que no excluyó su presencia donde se le ha demandado como el 19 de octubre de 1973 en las inundaciones de La Rábita (Ganada) o en noviembre de 1997 para misiones de socorro con motivo de las inundaciones de Badajoz; en la evacuación de los heridos en el accidente de un avión comercial en Melilla, septiembre de 1998; auxilio a pesqueros en situaciones comprometidas, mercantes y a pateras en grave peligro para sus ocupantes; determinados medios de la Base Aérea (vehículos contraincendios, automóviles, ambulancias, etc.), incluida la capacidad de transporte aéreo y evacuación, están contemplados para apoyo a las autoridades civiles en casos de emergencias o catástrofes como ya ha ocurrido y a las que nos hemos referido brevemente. Este cúmulo de misiones exigen la preparación, el esfuerzo y dedicación de un gran equipo de hombres y mujeres, civiles y militares, cuyo trabajo diario en tareas de ensayo, capacitación y mantenimiento garantizan su éxito y han hecho posible el salvamento de vidas humanas, la formación de miles de alumnos y, finalmente cumplir sus misiones de servicio a los ciudadanos españoles.
La reciente celebración del 24 de junio al 4 de julio en Granada del XXIV Campeonato del Mundo de Vuelo Acrobático ha situado de nuevo la actividad aeronáutica en el centro de atención de los granadinos y del interés aeronáutico internacional. Que un evento de esta magnitud se haya desarrollado en Granada no es casualidad. La historia aeronáutica de Granada es fecunda en acontecimientos y presencia continuada en el tiempo (1885) y el espacio: los Llanos de Armilla (Granada) y desde 1972 con su Aeropuerto en Chauchina/Santa Fé.

Nos complace que en el pleno del pasado viernes 30 de noviembre, con los votos del PP y PSOE, se acordara reconocer los merecimientos del “Aeródromo Dávila”, hoy Base Aérea, que constituye una realidad profundamente enraizada entre los granadinos y que forma parte de su patrimonio tecnológico más de vanguardia.

Felipe González, presidente del Consejo Europeo.

Me complace la posibilidad de la presencia de Felipe González al frente de la Unión Europea. Sería una decisión tan afortunada para Europa, como lo ha sido la de Solana y fue la de su abuelo Salvador de Madariaga en todo el proceso de gestación de la idea europea.

El proyecto de una Europa unida es aún una idea de largo recorrido. Como ejemplo una pequeña apreciación: hoy resulta bastante atrevida la democrática idea de que la mayoría de la ciudadanía europea se pudiera identificar con unas instituciones y un espacio político europeo al mismo nivel que su vinculación a sus patrias nacionales. El sentimiento ciudadano de pertenencia a Europa es aún muy débil, y no sólo por obvios motivos históricos, culturales o lingüísticos. Los gobiernos de los estados miembros de la Unión Europea todavía se resisten a soltar los amarres y la capacidad de gobernabilidad en favor de nuevas instituciones supranacionales, y con ello a permitir los inicios de un marco político realmente europeo. Felipe González formaría con Solana un equipo nítidamente europeísta que con toda seguridad plantearían la celebración de elecciones europeas transnacionales en las cuales se eligiera, por encima de los debates y candidaturas nacionales, al Presidente de la Comisión Europea y a un buen porcentaje de eurodiputad@s.

Felipe con su capacidad de diálogo sabría convencer, no tengo la menor duda, a los gobiernos nacionales para que progresivamente fuesen cediendo en su afán por mantener el sistema actual "inter-gubernamental" de toma de decisiones en la UE, que mantiene un Consejo de Ministros donde la transparencia de las decisiones importantes es manifiestamente mejorable. La armonización de los mercados culturales y económicos dista mucho de ser una realidad, y también la armonización social sigue siendo un sueño del futuro. Es decir seguimos en una Europa económica, con tremendas desigualdades, y poco más. Si no es así por qué los estados miembros de la UE se resisten cada vez más a que haya un mercado europeo de telecomunicaciones, a unificar políticas sanitarias y de modelo farmacéutico al que de forma tan notablemente eficaz se resiste España, o algunas comunidades con razones que sólo ocultan intereses de grupo (colegios farmacéuticos y laboratorios); argumentos parecidos podríamos traer sobre una urgente política audiovisual sin trabas que pudiera favorecer la creación de una opinión pública europea y una cultura ciudadana más integrada. Son muy potentes las inercias que entienden la UE como un simple espacio de negociación y acuerdo entre los gobiernos de los estados miembros, que a puerta cerrada mantienen defensas numantinas de sus prioridades e intereses particulares. Inglaterra por unas razones y Polonia, son ejemplo aunque por razones bien diferentes.

El viejo mundo nacional que muere no deja emerger al nuevo mundo supranacional de la Unión Europea, que se resiste a nacer. Europa está en un momento de crisis de crecimiento, con nuevo países de europeismo tibio gobernados por políticos escépticos, en su mayoría conservadores de la Europa oriental, con posturas eurocríticas y nacionalistas que debilitan y ponen gravemente en riesgo el proceso, algunos de los cuales siguen viendo en la URRS de Stalin una "democracia popular" alejada del concepto totalitario... Sin duda Felipe González llegaría sin el lastre de Tony Blair y su política de difuso europeísmo, Felipe llegaría con el aval de su apuesta decidida durante toda su trayectoria política a favor de la creación de instituciones supranacionales.

Europa, seguro, no prescindirá de un verdadero estadista y nosotros debemos apoyar tal posibilidad.

Cordiales saludos.

Emilio Atienza

MEMORIA Y DESMEMORIA

En estos días y por diversas razones asistimos a un intenso debate suscitado por las simbólicas intervenciones sobre la fosa que debe contener los restos del poeta Federico García Lorca y otras víctimas en las inmediaciones de Alfacar, al amparo de la Ley de Memoria histórica. El enconamiento de algunas actitudes y manifestaciones ante el hecho es inevitable y ha sucedido en todas las sociedades que han afrontado un pasado traumático y divisivo (el Holocausto en Alemania, o las responsabilidades exigidas en Argentina y Chile). Pero es también una tarea imprescindible para lograr que el conocimiento histórico desapasionado se convierta en fundamento de una convivencia social equilibrada y libre de hipotecas legadas del pasado. Dicho de otra manera, recuperar la memoria histórica o simplemente la historia de una sociedad y un tiempo concreto contribuye a hacer posible el encuentro fecundo entre un pasado velado y un presente amputado, que escapa al conocimiento completo. En el caso de la Guerra Civil española y sus dramáticas consecuencias es inevitable el cruce dialéctico entre el “pasado-oculto” –las utopías fracasadas que se llevó consigo– y el “presente-posible” –la España democrática actual– pero en ningún caso significará un intento por “volver a vivir”, significará más bien el conocimiento del fracaso de unos ideales políticos y un proyecto de vida que pueden enriquecer esta nueva democracia.

De alguna manera, lo que se entiende como memoria histórica es el conocimiento de “lo otro” de la historia, más aún cuando se trata de rescatar un pasado atravesado por la exclusión, la injusticia y el olvido que como bien afirma A.Muñoz Molina es la muerte definitiva. Historiografía y memoria señalan en este sentido cosas distintas.
Según Santos Juliá en el caso español más que olvido lo que predominó fue la voluntad política de que un pasado de guerra civil y dictadura —y exilio, añadiría yo—, no interfiriera en la construcción de un futuro de democracia, y así tenemos una historia reciente con lagunas pendiente. No fue sólo el resultado de querer dar sensación de normalidad, de que la historia española fuese como la del resto de naciones europeas, sino que muchos historiadores, sociólogos y politólogos ignoraron, maquillaron y siguen en ello, salvo honrosas excepciones, con lo que dificultan una reconciliación definitiva.

Es innegable la existencia de una obstinada “desmemoria” de un deliberado propósito de prescindir y no querer saber de esa otra España, con frecuentes centenarios como el de Max Aub, o los homenajes a García Lorca y Alberti, ni unos ni otros van más allá de tranquilizar conciencias o como mucho de valoraciones estéticas en círculos restringidos. ¿Cómo si no se explica que en una ciudad como Granada una figura tan relevante en el ámbito de la ciencia y la tecnología como fue el general Herrera se silencie sistemáticamente por instituciones públicas como el Parque de las Ciencias y privadas con vocación de servicio público como el Museo de la Memoria de Andalucía que más bien debería llamarse de la Desmemoria?, que son lugares fundamentales para el conocimiento de esa Memoria marginada. Esto en una ciudad en la que su Universidad tiene instituido un premio de innovación con su nombre, pero en la que hay algún ex vicerrector y, en otras instituciones, algunos bien remunerados “asesores” y “responsables” que preguntan desdeñosos, desde su más profunda ignorancia ¿quién fue Herrera?, cuando sólo por obligación científica deberían saber que Herrera, además de excepcional tecnólogo y miembro de la Academia de Ciencias de España…, fue durante quince años continuados, y con diferentes gobiernos, ministro de Asuntos Militares del gobierno de la República en el exilio, que llegó incluso a presidirlo con Diego Martínez Barrio como Presidente de la misma, que Mario Soares hizo en Granada (1993) la más emotiva glosa de la personalidad del que fue conocido en el exilio como Caballero gentilhombre de la República, en un ingenioso juego de términos que reflejan fielmente el sentido del honor de quién siendo íntimamente monárquico sirvió con paradigmática lealtad a la República a la que se sintió vinculada por una palabra de honor empeñada, y ello en unos actos presididos por S.M. el Rey, representado por el presidente de la Junta de Andalucía.
Quizá sea su ejemplo lo que no interesa se airee demasiado y a cambio brille la ignorancia de algunos.

Emilio Atienza (Publicado en Ideal de Granada el 17.10.2009).

Granada y su patrimonio.

La ciudad y su memoria.
Emilio Atienza.

Llevamos meses de inquietud ante la decisión, no sé si definitiva, del Ayuntamiento para enajenar del patrimonio de la ciudad valiosos edificios, adquiridos y mantenidos durante años con notable sacrificio por los granadinos y con diversas ayudas incluso europeas, unos y otras son conscientes de que su valioso patrimonio requiere esfuerzos de toda naturaleza, que nunca debe ser ignorado y menos abocado a injustificable almoneda. No se puede olvidar que el patrimonio material es el sustento del otro más valioso, si cabe, que es el patrimonio intangible, el espiritual, el que configura el espíritu y leyenda de una ciudad, su memoria histórica. Entre ambos patrimonios, el material y el intelectual, existe una vinculación tan estrecha que el uno no puede existir sin el otro. La suma de ambos es el patrimonio cultural.
Hoy ya hemos superado la fase de “cómo conservar” pero debemos asumir con decisión y sentido común el “qué conservar y por qué conservarlo”, y hay que tener clara la importancia de lo material por su valor y significado especial como exponente de momentos concretos en la historia de una ciudad como Granada. Es imposible separar las piezas materiales (edificios nobles o populares, espacios urbanos, mobiliario, paisajes…) de lo que significaron en un momento concreto de una historia. Por ello es un disparate pensar que podemos ignorar o castigar el patrimonio tangible sin que el intangible se resienta. Como si abatir rincones y edificios históricos no afectase la imagen de la ciudad aunque estuviese fijada desde tiempos remotos, cuando el imaginario necesita del soporte material para hacerse inteligible a las sucesivas generaciones: El conjunto Alhambra-Palacio de Carlos V no merecerían las fuertes inversiones que requieren su conservación si no fuera por su admirable ornamentación, su valor arquitectónico, su rica historia, sus mitos, leyendas, creencias, ideales de belleza… convertidos en formas culturales de expresión de un ideal de ciudad.
Hemos escrito en repetidas ocasiones que Granada encierra muchos valores de proyección universal. Su impresionante conjunto artístico y paisajístico de reconocido valor obliga a mucho, aunque es evidente que no todos los que debieran sienten tal responsabilidad por igual. En este punto y hora merece aplauso el esfuerzo de la Fundación Albaicín para concienciar de la necesidad de respetar los muros encalados o recién restaurados en el barrio universal objeto de sus desvelos. Si alguna sensibilidad queda en los ánimos de los desaprensivos del aerosol.
En Granada hay una relación desajustada entre sus grupos sociales. Un sector minoritario de su población se ha mostrado siempre decidido a batallar por la conservación de su patrimonio material y espiritual. Esto en una ciudad que el mundo entero sueña con visitar y gozar algún día, y los que ya han tenido tal fortuna alimentan la esperanza de volver a ella, de vivir otra vez sus calles, plazuelas, callejones encalados, vislumbrar alguno de sus patios y jardincillos que aún perduran por los barrios del Realejo, Antequeruela, Churra, Magdalena, de la Virgen y sobre todo del Albaicín, como testimonios de lo que fue una arquitectura genuina desde hace años en agonía terminal, disfrutar de sus inflamados atardeceres en estas tardes frías de otoño, con su mágica luz que parece emanar de los refulgentes ojos del gigante de nieve que se empeña en proteger la ciudad y su vega.
¿Qué pensarán tantos granadinos y viajeros de la ciudad que fue y ya no es, de la ciudad que poco a poco vamos destruyendo? ¿Serán tan débiles como nosotros ante la falta de responsabilidad por la destrucción de un inmenso patrimonio que en un futuro próximo sólo podrán intuir o vislumbrar? ¿A quién se lamentarán, a quién demandarán las generaciones venideras por tanto daño acumulado al sentirse desterradas de una ayer imposible, de sus paisajes, horizontes, luces, sombras, sonidos y aromas sólo intuidos por imágenes literarias o de cualquier otra naturaleza?
Los sentidos con los que aún hoy captamos sutilísimos gozos se sienten desvanecer ante excavadoras, machotas y picos que un día si y otro también acaban con una casa, cuatros esquinas, un jardincillo o con toda la fisonomía de una arteria principal de tirón… Es la permanente historia amarga que hace correr por nuestras entrañas un escalofrío de vergüenza, de asombro, de angustia, que hace sentir mis manos manchadas de barro, oprobio, vergüenza, asombro y angustia, por no saber como acabar con tanta incapacidad para conciliar pasado con futuro. Granada tiende a desaparecer día a día, mes a mes, año a año. Por razones sociales y económicas, la mayoría de las veces, y otras por el mal gusto y la incultura generalizada de hoy. ¡Cuanta gente hoy tiene su espíritu mutilado para gozar del placer único de un patio de mármol, con cuatro columnas esquinadas, a sus píes otras tantas aspidistras y en el centro la música y el frescor permanente de una taza de agua con su serpenteante surtidor! Conjunto de extraña armonía interior, de paz y sosiego, de religiosidad cotidiana y felicidad mantenida. Hoy se diseñan pisos supuestamente lujosos, o casitas adosadas con sus jardincitos particulares pero ni interiores y ni celados, tan ajenos a la intimidad que invita al ensueño y al disfrute sutil de la vida. Es cierto que proliferan los jardines y parques, abiertos al exterior, al ruido, a la gasolina, pero son espacios como los de cualquier ciudad recién surgida en el mundo, impropios de ciudades de la contextura histórica y estética de Granada.
La ciudad de hoy es víctima de la prisa, y no me refiero al ajetreo de coches y gentes, sino a la prisa del dinero que suele ser paralela a la imposibilidad para alcanzar el acierto estético y el primor arquitectónico que no entiende de días ni meses. Hoy es más fácil que nunca prescindir de criterios estéticos, de normas, de un mínimo esfuerzo por conservar lo que merece ser conservado, ajustar tradición a modernidad, renunciar al adefesio o a la agresión en pleno corazón de la ciudad. ¡Cuantos creen que el mundo, en nuestro caso Granada, empieza en sus obras! Error desafortunadísimo. El poderoso don dinero casi nunca sabe de estéticas ni de respeto al patrimonio, ni atiende a los más elementales matices que caracterizan desde siglos a esta ciudad. Hay rincones de la ciudad antigua que parecen trazados por exquisitos pintores o artista finísimos, rincones sublimes, universales. Todos amenazados, van cayendo a manos de “emprendedores”, cuando no analfabetos en las disciplinas del espíritu.
Sí, antes en Granada se veía más el cielo y se disfrutaban más sus atardeceres en una geografía de la memoria que cada día cuesta más reconocer. ¿Seguro que progresamos?

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